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VERSÍCULOS CLAVE:
| “Y no sólo sufre el mundo, sino que también sufrimos nosotros, los que tenemos al Espíritu Santo, que es el anticipo de todo lo que Dios nos dará después. Mientras esperamos que Dios nos adopte definitivamente como sus hijos, y nos libere del todo, sufrimos en silencio.” |
| Romanos 8:23 TLA |
Hay otra mentira que ha hecho mella en nuestra manera de pensar y de vivir. Nuestra sociedad promueve la idea de que existe (o debería existir) un remedio (de preferencia rápido y fácil) para cada anhelo insatisfecho.
Según esto, debemos reconocer nuestros anhelos y hacer todo lo que sea necesario a fin de satisfacer dichas “necesidades”. Según esto, si tienes hambre, come. Si quieres algo que no puedes pagar, cómpralo a crédito. Si ansías algo de romance, vístete y actúa.
La próxima vez que vayas a una tienda, echa un vistazo a las revistas que se exhiben. Las portadas están llenas de ofertas que prometen satisfacer tus anhelos:
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En algún lugar y de algún modo es posible satisfacer tus anhelos. Puede ser:
- Un libro de fórmulas para hacer las cosas
- Una novela de romance
- Mucho dinero
- Un nuevo corte de cabello, vestimenta, casa, empleo o viaje
- Una gran pizza doble de queso
En el mejor de los casos esta manera de pensar ha dejado a muchas personas insatisfechas, confundidas y en la búsqueda incansable por llenar el vacío de su corazón.
En el peor de los casos, este engaño les ha traído gran aflicción y esclavitud. Ha sido la causa de una gran dosis de ansiedad, resentimiento y depresión. Esta mentira ha impulsado a miles de personas a entregar su virginidad por cualquier migaja de afecto o compañía. Todo por la búsqueda desenfrenada por complacer sus anhelos más profundos e insatisfechos.
¿Cuál es la verdad que nos hace libres de la esclavitud que trae ese engaño? Primero, debemos reconocer que siempre tendremos anhelos insatisfechos en esta vida (Ro. 8:23). De hecho, si pudiéramos satisfacer todos nuestros anhelos en el presente, estaríamos complacidos con quedarnos aquí, y nuestro corazón no anhelaría estar en un lugar mejor.
Es importante comprender que nuestros anhelos no son siempre pecaminosos en sí mismos. Lo incorrecto es exigir que se satisfagan aquí y ahora, o persistir en suplirlos de forma ilegítima.
Dios creó el impulso sexual. No está mal satisfacer este impulso, siempre y cuando se haga en el tiempo que Dios determine y a su manera, que es bajo el pacto matrimonial. En cambio, el mundo nos dice que si deseamos gozar de intimidad sexual tenemos todo el derecho a satisfacerlo sin importar cómo, cuándo, donde ni con quién.
Del mismo modo, no está mal sentir hambre o comer. Lo que está mal es hartarse de comida por tratar de satisfacer anhelos emocionales o espirituales.
A menos que Dios determine las condiciones bajo las cuales nuestros anhelos se satisfagan, debemos aprender a contestarnos con que algunos de ellos no lo sean.
La segunda verdad es que nada ni nadie puede satisfacer los anhelos más profundos de nuestro corazón.
La verdad es que sin excepción, cada cosa creada nos decepcionará. Las cosas se pueden quemar, romper, perder o ser robadas. Las personas pueden irse, cambiar, fallar o morir.
No existe un hombre o mujer alguno sobre la faz de la tierra que pueda satisfacer los anhelos más profundos del corazón de un hombre o mujer. Dios nos creó de tal modo que nunca estaremos satisfechos con alguien o algo que sea Él mismo.
| “11 Me mostrarás el camino de la vida, me concederás la alegría de tu presencia y el placer de vivir contigo para siempre.” “8 Prueben y vean que el Señor es bueno; ¡qué alegría para los que se refugian en Él! 9 Teman al Señor, ustedes los de su pueblo santo, pues los que le temen tendrán todo lo que necesitan. 10 Hasta los leones jóvenes y fuertes a veces pasan hambre, pero a los que confían en el Señor no les faltará ningún bien.” |
| Salmos 16:11, 34:8-10 NTV |
Ya sea que estemos casados o sigamos solteros, debemos reconocer que no está mal tener anhelos insatisfechos. Eso no nos hace menos espirituales. Debemos aprender a aceptaros, entregárselos a Dios y a buscar en Él la satisfacción plena de las necesidades más profundas de nuestro corazón.
Hemos aprendido que una visión distorsionada de Dios produce una visión distorsionada de nosotros mismos y ese engaño, en cualquier área vital, afectará nuestra manera de vivir. Creer mentiras acerca de Dios o de nosotros mismos nos conducirá sin excepción al engaño con respecto al pecado.
- Serie: Verdades que Liberan / Mentiras que atrapan
- Tema: No amo porque no lo siento
- Subtema: Tengo derecho a todos mis anhelos
- Semana: 5
