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VERSÍCULO CLAVE
| “Rescata a los que están injustamente condenados a morir, sálvalos mientras van tambaleando hacia su muerte.” |
| Proverbios 24:11 |
Para comenzar con este nuevo tema, comenzaremos con formularnos tres preguntas. Estas preguntas se basan en un relato bíblico corto sobre tres hombres que un día se encontraron cara a cara con Jesús en un camino de su comunidad. Esta es la historia:
| “57 Mientras iban de camino, un hombre le dijo a Jesús: —Señor, deseo seguirte a dondequiera que vayas. 58 Jesús le contestó: —Las zorras tienen cuevas y las aves tienen nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza. 59 Jesús le dijo a otro: —Sígueme. Pero él respondió: —Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre. 60 Jesús le contestó: —Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve y anuncia el reino de Dios. 61 Otro le dijo: —Señor, quiero seguirte, pero primero déjame ir a despedirme de los de mi casa. 62 Jesús le contestó: —El que pone la mano en el arado y sigue mirando atrás, no sirve para el reino de Dios.” |
| Lucas 9:57-62 DHH |
Estos tres hombres eran posibles seguidores de Jesús, pero por lo que vemos en este pasaje, las palabras de Jesús hicieron que no lo siguieran. La razón por la que este pasaje me vino a la mente se debe a que en esencia esta es la decisión que usted y yo debemos considerar en este momento en nuestra cultura.
¿VAMOS A SEGUIR A JESÚS?
Esta pregunta es sin importar adónde nos guíe Él, y sin importar si esa tarea va en contra de la cultura, o qué nos pueda costar algo preciado o nuestra propia familia.
Para poder responder está pregunta central, debemos de responder las tres preguntas que mencionaba con anterioridad:
- ¿Vamos a elegir la comodidad en lugar de la cruz?
- ¿Nos vamos a conformar como estamos, o nos vamos a sacrificar por una misión?
- Finalmente ¿Estará marcada nuestra vida por una mente indecisa o por un corazón que no está dividido?
¿VAMOS A ELEGIR LA COMODIDAD EN LUGAR DE LA CRUZ?
El primer hombre en la historia le dice a Jesús con entusiasmo: «Te seguiré a cualquier lugar que vayas». A lo qué Jesús le responde: «El Hijo del Hombre no tiene ni siquiera un lugar donde recostar la cabeza»- En otras palabras, si este hombre decide seguir a Jesús, puede esperar vivir sin un techo sobre su cabeza. Cristo deja muy claro que el cristianismo no es un camino para más comodidades, para un estado social más alto o para más tranquilidad en este mundo. Y comienza con la exigencia de negarse a sí mismo.
Un requisito para seguir a Jesús y Él lo deja claro es Elegir la cruz por encima de la comodidad. Por lo tanto, está es una necesidad de todo creyente (y los que están pensando en ser creyentes. Estamos en los días en que aceptar lo que dice el evangelio, creer lo que en realidad dice la Biblia y ponerlo en práctica implicará arriesgar la reputación, sacrificar nuestro nivel social, estar en desacuerdo con nuestros familiares y amigos más cercanos, arriesgar nuestra seguridad económica, regalar todo lo que poseemos y dejar atrás los elogios del mundo.
No es posible confesar convicciones del evangelio en cuánto a la cultura, al matrimonio y a la sexualidad sin ser criticado. No es posible decir la verdad del evangelio y seguir siendo popular con todo el mundo.
Jesús prometió lo siguiente cuando dijo: «El esclavo no es superior a su amo. Ya que me persiguieron a mí, también a ustedes los perseguirán.» (Juan 15:20). Cuando usted se pregunta cómo respondió el mundo a Jesús, la respuesta a la que se llega es a una cruz cruel y sangrienta. Y es que la cultura irá en contra de nosotros, en contra de la verdad.
¿Qué es lo que estamos haciendo en el mundo? O para decirlo mejor ¿Qué es lo que estamos haciendo con la Palabra de Dios? No puedo dejar de preguntarme qué podría suceder si dejamos de lado nuestras preferencias personales, abandonamos nuestras tradiciones que no están incluidas en la Biblia (y que en algunos casos van contra la Biblia), abandonamos nuestras comodidades culturales y nos organizamos solamente y en forma sacrificial en lo que dice la Palabra de Dios y en la misión del evangelio.
¿Vamos a elegir la comodidad o vamos a elegir la cruz?
Esto nos lleva a la segunda pregunta:
¿VAMOS A CONFORMARNOS COMO ESTAMOS O VAMOS A SACRIFICARNOS POR UNA MISIÓN?
Jesús inicia la conversación con el segundo hombre en Lucas 9: «Ven, sígueme», le dice. El hombre le responde: «Señor, deja que primero regrese a casa y entierre a mi padre». Todo lo que quiere hacer es enterrar a su papá, algo que no solamente quiere hacer, sino que se espera que haga. Sería vergonzoso no ofrecerle un funeral apropiado a su padre.
Sin embargo, la respuesta de Jesús es lacónica y directa: «¡Deja que los muertos espirituales entierren a sus propios muertos! Tu deber es ir y predicar acerca del reino de Dios»
¿Qué significa esto?
El punto principal de Jesús no es que esté mal ir a un funeral, sino que el reino de Dios no estará en segundo lugar en lo referente a una persona o alguna cosa. Para este hombre en Lucas 9, significaba que debía abandonar de inmediato una misión urgente. Aún más importante que honrar a los muertos era proclamar el reino de Dios a los que están muriendo. Ahora, más de dos mil años más tarde, estoy convencido de que una urgencia similar, si no mayor, es la que nos rodea.
A través de estos últimos temas, hemos considerado necesidades físicas descomunales (matrimonio, aborto) en el mundo. Sin embargo, cuando nos fijamos en estas necesidades, si no tenemos cuidado, corremos el riesgo de pasar por alto la necesidad más urgente de las personas. Esa necesidad no es tener agua, comida, familia, libertad, seguridad o igualdad. Tan urgentes como son todas estas cosas para los hombres, mujeres y los niños en todo el mundo, son excedidas en urgencia por una necesidad mucho más grande.
Esa necesidad —la más urgente —, es que reciban el evangelio.
Es por esto que Jesús, cuando habló con el segundo hombre, le dijo exactamente lo que les diría a sus discípulos antes de dejar la tierra. Las necesidades terrenales son grandes, pero las necesidades espirituales son aún mayores.
Cuando le trajeron a un paralitico en una camilla, Jesús le dijo: «Hijo mío, tus pecados son perdonados» (Marcos 2:5). Él usó esa oportunidad para enseñarles a un hombre paralítico y a la gente que lo rodeaba que su prioridad máxima no era aliviar el sufrimiento, a pesar de lo importante y necesario que era eso. En cambio, su prioridad máxima en el mundo era cortar la raíz de todo sufrimiento: el pecado.
Esta es nuestra necesidad más grande y es la necesidad más grande del mundo. Esencialmente, todas las personas han pecado contra Dios, y están separadas de Él. Por lo tanto, lo que está en juego es la vida de cada uno de nosotros, no solamente en la tierra, sino también en la eternidad. En la balanza están el cielo y el infierno. Dios ha abierto un camino para que todo el mundo pueda reconciliarse con Él a través de la vida, la muerte y resurrección de Cristo. Todos los que lo reciban experimentarán vida eterna, pero todos los que lo rechacen sufrirán tormento eterno. Este es el mensaje del evangelio y es lo que más necesitan escuchar la gente.
Cristo no es insensible en cuanto a las necesidades terrenales, pero su pasión más grande está en las necesidades eternas.
Debido a que el evangelio es la necesidad más apremiante en la vida de las personas, el evangelio nos dice cuál es el propósito fundamental de nuestra vida. A nosotros, los que conocemos el evangelio, se nos ha dado el don más grande del mundo. Tenemos la Buena Noticia de un Dios glorioso que ha venido para librar a los hombres, a las mujeres y a los niños de todo pecado y sufrimiento para siempre. Por lo tanto, no podemos y no debemos permanecer en silencio en cuanto al evangelio, porque la posesión del evangelio requiere la proclamación del evangelio.
El evangelio nos impulsa a ir contra la cultura, sin tener en cuenta el costo o de perder todas nuestras posesiones con tal de obtener una recompensa: predicar la mejor noticia para suplir la necesidad más grande de todas las personas.
Esto nos lleva a la última pregunta:
¿ESTARÁ NUESTRA VIDA MARCADA POR UNA MENTE INDECISA O POR UN CORAZÓN RESUELTO?
El último hombre en el evangelio de Lucas 9, se dirige a Jesús y le dice: «Sí, Señor, te seguiré, pero primero deja que me despida de mi familia» (Lucas 9:61). Parece ser un pedido simple. El hombre quiere ir a despedirse de su familia y de sus amigos. No obstante, parece también que Jesús sabe que tan pronto como este hombre regrese a su familia, el atractivo para quedarse iba a ser muy fuerte, así que le dice al hombre: «El que pone la mano en el arado y luego mira atrás no es apto para el reino de Dios». En otras palabras: «Mantén tu atención y tu afecto totalmente en mí y en el camino al cual yo te he llamado».
Para esta situación las palabras de Jesús son breves, pero nos hacen pensar: «He venido a poner a un hombre contra su padre, a una hija contra su madre y a una nueva contra su suegra. ¡Sus enemigos estarán dentro de su propia casa! Si amas a tu padre o a tu madre más que a mí, no eres digno de ser mío; si amas a tu hijo o a tu hija más que a mí, no eres digno de ser mío» (Mateo 10:35-37). El seguir a Jesús no solamente abarca la entrega total y sacrificial de nuestra vida; requiere el amor total de nuestro corazón.
El propósito al poner todas estas realidades ante nosotros no es causar que su peso nos aplaste. Si no que podamos comprender mucho más de lo que es su verdad y como poder ser libres de las mentiras que tanto hemos estado creyendo en nuestras vidas. Él quiere que actuemos por lo menos en las formas que hemos explorado al final de estos últimos capítulos de estos temas: orando, participando con Él y proclamando su Palabra.
PRÁCTICO
Asegurémonos de comenzar con la oración. Esto es prácticamente lo más simple y tiene el potencial de ser lo más significativo que podemos hacer a la luz de la injusticia social. No guardemos silencio en cuanto al evangelio. No dejemos que el temor en nuestra cultura amordace nuestra fe en Cristo. No permitamos que la indecisión gobierne nuestra vida. No dejemos que la demora caracterice nuestros días. No tenemos que preguntarnos cuál es la voluntad de Dios, porque Él ya la ha expresado claramente.
MATEO 28:18-20
- Serie: Verdades que Liberan / Mentiras que atrapan
- Tema: Como vivir la verdad en un mundo de mentiras
- Subtema: El Llamado Urgente
- Semana: 9
