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VERSÍCULOS CLAVE:
| “Me gustaría que todos pudieran vivir sin casarse, como yo, pero cada uno tiene su propio don de Dios. Todos somos diferentes. Esto que les digo es un consejo, no una orden.” |
| 1 Corintios 7:6-7 PDT |
Como sucede con otras mentiras, esta constituye una distorsión sutil de la verdad. La verdad es que el matrimonio es bueno y correcto, que es el plan de Dios para la mayoría de las personas y que hay (y debe haber) gran gozo y bendición en el matrimonio centrado en Dios. Satanás tuerce la verdad acerca del matrimonio al insinuar que el objetivo de esto es la felicidad y la realización personal, que no se puede ser felices sin una pareja y que ella pueda amarnos y suplir nuestras necesidades.
Después de diez años juntos, mi esposo y yo nos separamos. Creía que su obligación era hacerme feliz. En realidad nunca lo fue, y las cosas nunca funcionaron. No solo yo estaba en esclavitud, sino él también. The True Woman: THe Beauty and Strength of a Godly Woman, 1997 |
Después de conseguir una pareja, muchos piensan la siguiente variación de dicha mentira: “Mi esposo(a) tiene que hacerme feliz”. Sólo al pasar años de desencantos Miriam admitió cuán disparatada es esa idea:
La verdad es que el objetivo último del matrimonio no es hacernos felices, sino glorificar a Dios. Muchos de nosotros nos casamos con el propósito de encontrar la felicidad, y esto hace que nos alistemos para una gran decepción y pocas veces encontramos lo que realmente buscábamos.
Los que creemos que necesitamos un esposo(a) para ser felices con frecuencia terminan en relaciones que Dios nunca planificó.
En la Universidad tuve un novio que se convirtió en mi prometido y luego en mi esposo. Era un buen hombre, aunque no estaba comprometido con Cristo. Con todo, tenerlo era más importante para mí que esperar en Dios y pedirle que trajera a mi vida a un cristiano firme para casarme. Como resultado, nunca hemos podido crecer juntos en la fe. Después de veintiocho años de matrimonio no tenemos mucho en común. Mis amigos son cristianos, los suyos son bebedores de cerveza. Mi prioridad son mis hijos, la suya es su trabajo. |
Una amiga cercana me comentó un día sobre una mentira que la esclavizó y arrastró a un desenlace lamentable que jamás imaginó:
Esta mujer fue engañada. Creyó que sin un esposo sería infeliz. Actuó según esa mentira casándose con un hombre incrédulo en abierta contradicción con la enseñanza de la Palabra de Dios. Aunque logró lo que deseaba (casarse con un hombre), en su vida espiritual y en su alma hubo mortandad.
“Dios les dio lo que le pidieron, pero también les dio una enfermedad mortal.”
Salmos 106:15 PDT
La verdadera libertad solo viene si se reconoce y se acoge la verdad, ya sea con un esposo(a) o sin él/ella.
La verdad es que la felicidad no se encuentra en (o fuera del) matrimonio. En ninguna relación humana se encuentra la felicidad. El verdadero gozo sólo se encuentra en Jesucristo.
La verdad es que Dios ha prometido suplir todas nuestras necesidades, y si Él considera que un hombre/mujer puede hacer que le glorifiquemos entonces traerá un(a) esposo(a).
La verdad es que el contentamiento no radica en tener todo lo que deseamos, sino en decidir estar satisfechos con la provisión de Dios.
La verdad es que las personas insisten en hacer su propia voluntad y terminan casi siempre en aflicciones. En cambio, los que esperan en el Señor siempre obtienen lo mejor de Él.
- Serie: Verdades que Liberan / Mentiras que atrapan
- Tema: No amo porque no lo siento
- Subtema: Necesito casarme para ser feliz
- Semana: 2
